La presente traducción del Códice Calixtinus es consecuencia en cierto modo
de la edición del texto latino transcrito por el distinguido hispanista norteamericano
W. Muir Whitehill e impreso por el antiguo Seminario
de Estudios Gallegos, que vio la luz en 1944. El texto está constituido
por una amplia y variada compilación relacionada más o menos con el Apóstol
Santiago y la peregrinación a su sepulcro en Compostela. Esta compilación
data del siglo XII y se da como obra del Papa Calixto
II. José Bédier le dio el título de "Libro
de Santiago", fundado en el primeros de los versos que la inician.
Consta de cinco libros:
el I abarca más de la mitad de la compilación
y contiene sermones y oficios litúrgicos para su culto;
el II encierra veintidós de sus milagros;
el III y más breve refiere la traslación
de su cuerpo desde Jerusalén a Galicia y al lugar de su sepulcro;
el IV era la Crónica del arzobispo
Turpín o Pseudo-Turpín, que narra la
entrada de Carlomagno en España con una serie
de hazañas legendarias, la derrota de Roncesvalles
y muerte de Roldán, y otros varios hechos;
el V venía a ser una guía de viaje para peregrinos
franceses o procedentes de Francia, con breve descripción de la ciudad de
Santiago y más detalladamente de su catedral.
Abundan por Europa los manuscritos de esta compilación, pero el más antiguo
y valioso de los que la ofrecen completa parece ser el llamado Codex
Calixtinus, que se ha guardado siempre en el archivo de la basílica
compostelana como uno de sus códices más preciosos. Se le ha llamado también
Codex Compostellanus a fin de reservar aquel
otro adjetivo para la compilación que se presenta bajo la autoridad de Calixto
II en todos los manuscritos. El compostelano está dividido en dos volúmenes
desde hace más de tres siglos, por haberle sido arrancados los folios que
formaban el libro IV, que fue encuadernado
aparte con el título de Historia Turpini; pero
en la edición del texto latino figura de nuevo este libro en su lugar, como
también va en esta traducción entre el libro
III y el V, y, aunque no vaya numerado
como IV, por tal lo tomamos. Además lleva
el Calixtino después del ultimo libro un apéndice de once folios constituido
por una miscelánea de varias composiciones métricas y otras litúrgicas (repetidas
algunas del libro I), con músicas polifónicas,
varios himnos y de ellos dos con sus melodías, una bula dada como del papa
Inocencio II, para confirmar la autenticidad
de la compilación calixtina, un milagro en prosa y varios otros versificados,
una paráfrasis también en verso de la traslación del Apóstol según el Libro
III y algunos textos menores.
En el tomo indicado de "Estudios e Indices" de
la edición latina puede verse la descripción de los dos códices, Calixtino
e Historia de Turpín, en lo que toca al número y disposición de sus cuadernos
y folios - de éstos cuenta el primero 196 y el segundo 29 - y a otros detalles
materiales incluida su ilustración musical. También aparecen allí expuestos
algunos de los muchos problemas planteados en torno al Calixtino: problemas
cronológicos de cronología absoluta y en relación con otros manuscritos de
la compilación; problemas del autor o autores de la misma y de sus diversas
partes, del lugar en que fue elaborada y de su finalidad; problemas históricos,
literarios, lingüísticos, musicales y artísticos, que han originado ya mucha
bibliografía y continúan despertando más y más interés. Pero aparte estos
aspectos, el Calixtino es por sí mismo interesante como magnífica compilación
edificada en honor de Santiago con los sermones y textos litúrgicos, poéticos
y musicales del libro I y del apéndice; con los piadosos e ingenuos relatos
de milagros de éste y de los libros II y III;
con las épicas narraciones del Turpín, mezcla de temas legendarios y elementos
históricos; con las descripciones y noticias del libro
V y de algunos capítulos del I, especialmente
del XVII, relativas al gran acontecimiento
medieval que fue la peregrinación a Compostela, para cuyo estudio es fuente
primordial. Esto y aquello aconsejaba, y justifica suficientemente, la traducción
del códice para hacerlo más fácilmente accesible a los estudiosos no familiarizados
con el latín medieval y a un público más numeroso de curiosos lectores, y
de aquí que nos fuese encomendada por el Instituto "Padre
Sarmiento" de Estudios Gallegos, que antes se habían encargado de poner
el broche a la edición latina.
La traducción es obra del Sr. Torres Rodríguez
desde el capitulo XV inclusiva al final del libro I, del Sr.
Feo García la de los libros III, IV y V completos, del Sr.
Abelardo Moralejo el resto. La comparación de las numerosísimas citas
bíblicas con el texto oficial de la Vulgata denuncia en muchas de ellas que
fueron hechas siguiendo otra versión (tal vez la Itala) o quizá de memoria
y en su traducción hemos olido tener en cuenta las recientes versiones españolas
de Nácar-Colunga y Bover-Cantera. También acerca de estos extremos se dan
indicaciones en las notas cuando los casos lo requieren.