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Capítulo para maitines (1). Santiago, siervo de Dios y de nuestro Señor Jesucristo, a las doce tribus que están en dispersión, salud.

Capítulo para tercia. Santiago en sus días no temió al príncipe, y nadie le venció en potencia, ni le superó la palabra de nadie. .

Para sexta. En su vida hizo prodigios y obró milagros en su muerte; mostró los sucesos futuros y ocultos, antes de que sucediesen.

Capítulo para nona. En toda boca, como miel, sabrá a dulce su memoria y como música en el convite de vino.

Día VIII de las kalendas de agost (25 de julio). Capítulo para las vísperas de Santiago. Dice: Puso el Rey Herodes sus manos en afligir a algunos de la Iglesia y degolló a Santiago, hermano de Juan, con la espada.

Capítulo para maitines. El que había denunciado a Santiago al juez para el martirio, movido a penitencia, se confesó asimismo cristiano.

Para tercia. Cuando era llevado por el camino, rogó Josías a Santiago que le perdonase.

Capítulo para sexta. Mas Santiago, reflexionando un momento, le dijo: La paz sea contigo, y lo besó y así ambos juntamente fueron degollados.

Capítulo para nona. Santiago venció a las turbas no con la fuerza del cuerpo, ni con armadura poderosa, sino que, con la palabra, sometió al que le maltrataba.

Capítulo para vísperas. Llamó Jesús a Santiago, hijo del Zebedeo, y a Juan, hermano de Santiago, y les puso por nombre Boanerges, que quiere decir hijos del trueno.

Además, otro Capítulo. Santiago fue grande según su nombre; el mayor, entre los escogidos de Dios para la salvación, en atacar a los enemigos insurgentes para apoderarse de la herencia de Israel.

Otro Capítulo. Por el mismo tiempo puso, pues, Herodes sus manos en afligir a algunos de la Iglesia; degolló, pues, a Santiago, hermano de Juan, con la espada.

Capítulo. Inmediatamente hirió a Herodes el ángel del Señor, y consumido de gusanos expiró, por no haber dado honor a Dios.

(1)

Los capítulos son fragmentos de la Sagrada Escritura que se entonan después de los salmos. En la actualidad no se rezan en los maitines. Pero en la época del Calixtino se ve que se usaban. Además se toman algunos de la Historia Eclesiástica.
El oficio divino consta de las siguientes horas canónicas: maitines, laudes, prima, tercia, sexta, nona, vísperas y completas. Vienen a corresponder a la división romana del día en vigilias, recitándose los maitines hacia la media noche, los laudes al amanecer, la prima al salir el sol, tercia a las nueve, sexta a las doce, nona a las tres de la tarde, vísperas a la puesta del sol y completas cuando es de noche. En la liturgia actual sólo es preceptivo recitar las cuatro primeras horas antes de las doce del día y las dos últimas después de las doce del día y antes de las doce de la noche. Claro está que por cumplir con la obligación del rezo divino, siempre que exista causa justificada, basta con rezar todo el oficio, dentro de las veinticuatro horas. Sin embargo algunas órdenes religiosas observan, aún hoy, el precedente horario.
El oficio se compone de invitatorio, himnos, antífonas, lecciones, responsorios, capítulos y versículos. Hay algunas variantes, respecto al rezo actual, en el Calixtino, fáciles de apreciar por aquellos a quienes interese la liturgia de este Códice.